Cuando se desató la tormenta, cuando los hilos desnudos de la furia rompieron los cristales con que cubría mis ojos, dejé de ver.
Ya no hubo calles ni cielos.
El techo se convirtió en la bóveda que cubre mi encierro. En ocasiones baja y me toca la cabeza, secuestrando mis ganas.
Tumbada boca arriba, aplastada por una realidad infecta, rasguño los días que pasan.
miércoles 8 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
10 chamuyos:
A veces la lluvia nos encierra y nos postra.
Cuando los días que rasguñamos nos arañan a su vez nos queda entonces el consuelo y el orgullo de decirlo.
Y si es tan bellamente como tú lo haces dan ganas de pedir a la lluvia que te conserve esa ceguera tan lúcida.
Aunque suene cruel.
Besos.
Pareces la niña del exorcista versión austral.
Espero que mejores.
Besos.
Perdón, quería decir la tatarabuela de la niña del exorcista.
Jajajajjajajja
JHajajjajajjajajja!!!!!!!
(Justiniano se apoderó del poeta)
JAJAJAJJAJAJA!!!!!!!
Tatarabuela es bastante joven, pudo haber sido chosna ajjajaj!!!!!!!
pato, este blog es un joyero.
tienes cada maravilla escrita aqui.... estoy lee y lee con la boca abierta...
cuando los hilos desnudos de la furia rompieron los cristales con que cubría mis ojos...
por favor!!!
que hermoso.
Ay! yo vengo a comentar toda sensible y leo a Toro... Caray, que manera de hacerme cachos mi inspiración! jajajajjaaPero si, a veces todo lo que nos ocurre parece una cascada de sinrazón. pero todo tiene un parabien.- hagggg que digo...- a veces la vida se la carga... te entiendo. que jodienda - estoy como tu. :( -
Pato! Te quiero mucho!
lindo post, Pato, como todo lo que escribes
Jajaja
Que me parece que Toro esta poseído por Justiniano, no?
jajajajaja
Ainsssssss
Ahora sí, la lluvia se apodera de mi, y así me pongo... =(
Besos y abrazos Pato bella
Publicar un comentario en la entrada